Antes de elegir un mueble TV tomas una decisión más silenciosa: ¿mueble o soporte atornillado a la pared? Casi todas las guías se la saltan. En realidad es la pregunta más interesante, así que aquí va una mirada honesta a ambas, desde una empresa que, sí, fabrica la versión de suelo.

Lo que te da el suelo
No haces un agujero en nada. Eso importa más de lo que parece. Si vives de alquiler, taladrar la pared es una fianza que quizá no recuperes y una reparación al marcharte. Y aunque la casa sea tuya, un soporte es un compromiso con un único punto a una única altura, para siempre, o hasta que masilles y repintes.
Un mueble se mueve. Reorganizar la sala, cambiar de sofá, llevarte el televisor a otro piso: el mueble va contigo y no le pide nada a la pared. Los cables bajan unos centímetros hasta un enchufe en vez de recorrer el pladur por dentro. Y ganas un mueble de verdad en la sala, madera y acero con algo de calidez, en lugar de una pantalla flotando sobre una pared vacía con un soporte escondido detrás.
Cuándo gana de verdad el soporte de pared
No vamos a fingir que el suelo siempre acierta. El soporte de pared es mejor opción en unos cuantos casos reales. Si tu única pared buena está sobre una chimenea y el suelo de debajo está ocupado, colgarlo puede ser tu única salida. En una sala muy pequeña, donde de verdad no hay suelo que ceder, subir a la pared ahorra espacio. Y si quieres expresamente la pantalla alta, un dormitorio donde ves la tele tumbado, una cocina a la que levantas la vista, el soporte llega donde un mueble bajo no puede.
Si esa es tu situación, cuélgalo, con nuestra bendición. Para la mayoría de los salones, sin embargo, no aplica ninguno de esos casos.
Lo que nadie menciona: los soportes quedan demasiado altos
Este es el problema callado de los soportes de pared. La gente los cuelga a la altura de los ojos estando de pie, en una sala vacía, antes de que llegue el sofá. Luego se sientan, y la pantalla queda bastante más arriba que sus ojos, y cada película son dos horas de barbilla levantada. Una pantalla quiere quedar más o menos donde caen tus ojos sentado, que en la mayoría de sofás es bajo. Un mueble bajo la deja ahí por defecto. Un soporte de pared solo lo consigue si resistes el impulso de colgarlo donde le parece bien a alguien de pie.
Dónde nos situamos
El suelo, bajo, en madera maciza sobre base de acero negro, sosteniendo la pantalla exactamente donde ya están tus ojos. Admite televisores de 42 a 75 pulgadas con los patrones VESA habituales, se mueve cuando se mueve tu vida y deja tus paredes en paz. Si tu sala es una de las excepciones de arriba, cuélgalo. Si no lo es, el suelo tiene mejor argumento del que suele reconocérsele.
Preguntas frecuentes
¿Es mejor un mueble TV que colgarlo en la pared?
Para la mayoría de salones sí, sobre todo porque deja la pantalla a la altura de los ojos sentado y no toca la pared. Colgarlo gana en casos concretos: sobre una chimenea, en una sala sin suelo que ceder, o cuando quieres la pantalla deliberadamente alta.
¿Puedo usar un mueble TV si vivo de alquiler?
Es uno de sus mejores argumentos. Un mueble no necesita taladros, no deja agujeros que reparar y se va contigo cuando te mudas. Un soporte de pared es un compromiso con una pared que quizá tengas que arreglar después.
¿Sirve un mueble de suelo para un televisor grande?
Dentro del rango admitido, sí. Los muebles Vislund sostienen televisores de 42 a 75 pulgadas. Solo asegúrate de que el mueble sea al menos tan ancho como la base del televisor, para que la pantalla parezca sostenida y no encaramada.
¿Es lo bastante estable un mueble exento sin fijarlo a la pared?
Un mueble bajo y ancho mantiene el centro de gravedad abajo, lo que de por sí es estable. Si hay niños pequeños, una correa antivuelco a la pared siempre es sensata para cualquier televisor exento, colgado o no.

